July 29, 2010
Año 1994
Florencia...
Llovizna, hace frío, el vidrio se empaña, y con el vidrio, se me empaña también la vida. Es invierno. Aunque todos los inviernos en nuestro territorio son fríos, difíciles, oscuros. Sin embargo hay inviernos más destemplados, crueles y duros que otros. Éste es un invierno de aquellos, de los que harán fisuras en la memoria, en el corazón, en el alma... un invierno que me estremecerá el cuerpo y me hará hoja volátil, disponible al rumbo del viento...
No sé por qué me parece que éste va a ser un invierno eterno...
"Señora, la nena TIENE DIABETES, está en COMA, ¡¡¡COMA!!! C-O-M-A, acaso no lo entiende?" No, doctor, no lo entiendo, ni le entiendo a usted. ¿Cómo me dice esto a mí? ¿Cómo que mi hija tiene diabetes? Diabetes (¿?) ¿Qué le pasa a usted Doctor?... discúlpeme pero USTED NO SABE NADA! ¡¡¡ESTA EQUIVOCADO!!!...." Dejo de ser inteligible con mis palabras. Balbuceo. Me pierdo en la impotencia de mi seudo-omnipotencia mal herida. Un puñal ha atravesado mi pecho. Pero el médico está DICIENDO DISPARATES! Si la diabetes es el azúcar en la sangre que le da sólo a los viejitos y Flor tiene apenas 5 años!!! Exijo una ínter consulta... "No hay tiempo ahora, después, Señora, si usted lo desea"... Qué raro ese fluir de la (poca) conciencia en ese momento! NO PUEDE SER!!! MI HIJA... MI HIJA NO!!! NOOOOOOOOO!!! Grito con desesperación, me ahogo en mi propia verborrea de ideas inconexas y por fin, POR FIN -a Dios gracias- me hago llanto manifiesto, mar de lamentos, se licuan mis angustias en lágrimas y empiezo a vaciar mi alma...
Nos cruzan la calle. Hay unos médicos jovencísimos esperándonos en el internado que está en la vereda de enfrente. "No perdamos tiempo, Señora" -exhorta el Doctor... Una enfermera se dispone a darle una inyección a mi hija. NOOOOOOOOOOO!!!!! Si estamos aún en el palier del Instituto de Neonatología y Pediatría.... "¿Qué le pasa a mi nenita?"... INSULINA NOOOOOOOOO!!!!! "¿Quieren que los denuncie por mala praxis?"... Mi hija internada en una sala VIP de cuidados intermedios. (Como si la diabetes entendiera de rótulos sociales.) Suero. Pinchazos en esos deditos chiquitos con agujas que veo interminablemente largas. Jeringas con "insulina" cada cuatro horas. "Insulina", qué palabra que me disgusta, me molesta. Diabetes Mellitus. Enfermedad con nombre y apellido. LA ODIO. Odio la palabra. Odio la enfermedad. MI HIJA NOOOOOOOOOO!!!!
Insisto, Florencia, que este va a ser un invierno interminablemente húmedo, pero no por el relente externo, sino por el que brota de mis entrañas dañadas, profundamente lastimadas, que se derraman en mis dolorosas y sentidas lágrimas.
Soy un ente, Flor. Ha cambiado tu vida para siempre... ¿y mis proyectos para vos? ¿Y tu futuro? ¿Y tus propios proyectos que aún no puedes elaborar? "¡QUE HORROR!" "¡Dios mío! Te suplico me des a mí la diabetes. Libera a mi hijita de esto. Por favor, te lo suplico, te lo suplico, te lo suplico. ¡Escuchame!" ... "Dios mío ¿Estás ahí? ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, mil veces más... ¿por qué?... Lo poco que puedo dormitar hace que me despierte con el pecho nublado, comprimido o roto. Todo junto... Me asalta una esperanza mal alimentada, con expectativas generadas por abuelos desconsolados y tíos insatisfechos con el diagnóstico: La curación! Está por salir. Y va a salir. Se va a curar! MI HIJA SE VA A CURAR!!!... Entre las lágrimas una mueca obtusa que parece sonrisa se dibuja en mi cara envejecida por el término de días... ¡Qué largo va a ser este invierno! Es para siempre, Flor.
(Carta de una madre a su hija, cuando diagnosticaron diabetes mellitus tipo I)
Florencia...
Llovizna, hace frío, el vidrio se empaña, y con el vidrio, se me empaña también la vida. Es invierno. Aunque todos los inviernos en nuestro territorio son fríos, difíciles, oscuros. Sin embargo hay inviernos más destemplados, crueles y duros que otros. Éste es un invierno de aquellos, de los que harán fisuras en la memoria, en el corazón, en el alma... un invierno que me estremecerá el cuerpo y me hará hoja volátil, disponible al rumbo del viento...
No sé por qué me parece que éste va a ser un invierno eterno...
"Señora, la nena TIENE DIABETES, está en COMA, ¡¡¡COMA!!! C-O-M-A, acaso no lo entiende?" No, doctor, no lo entiendo, ni le entiendo a usted. ¿Cómo me dice esto a mí? ¿Cómo que mi hija tiene diabetes? Diabetes (¿?) ¿Qué le pasa a usted Doctor?... discúlpeme pero USTED NO SABE NADA! ¡¡¡ESTA EQUIVOCADO!!!...." Dejo de ser inteligible con mis palabras. Balbuceo. Me pierdo en la impotencia de mi seudo-omnipotencia mal herida. Un puñal ha atravesado mi pecho. Pero el médico está DICIENDO DISPARATES! Si la diabetes es el azúcar en la sangre que le da sólo a los viejitos y Flor tiene apenas 5 años!!! Exijo una ínter consulta... "No hay tiempo ahora, después, Señora, si usted lo desea"... Qué raro ese fluir de la (poca) conciencia en ese momento! NO PUEDE SER!!! MI HIJA... MI HIJA NO!!! NOOOOOOOOO!!! Grito con desesperación, me ahogo en mi propia verborrea de ideas inconexas y por fin, POR FIN -a Dios gracias- me hago llanto manifiesto, mar de lamentos, se licuan mis angustias en lágrimas y empiezo a vaciar mi alma...
Nos cruzan la calle. Hay unos médicos jovencísimos esperándonos en el internado que está en la vereda de enfrente. "No perdamos tiempo, Señora" -exhorta el Doctor... Una enfermera se dispone a darle una inyección a mi hija. NOOOOOOOOOOO!!!!! Si estamos aún en el palier del Instituto de Neonatología y Pediatría.... "¿Qué le pasa a mi nenita?"... INSULINA NOOOOOOOOO!!!!! "¿Quieren que los denuncie por mala praxis?"... Mi hija internada en una sala VIP de cuidados intermedios. (Como si la diabetes entendiera de rótulos sociales.) Suero. Pinchazos en esos deditos chiquitos con agujas que veo interminablemente largas. Jeringas con "insulina" cada cuatro horas. "Insulina", qué palabra que me disgusta, me molesta. Diabetes Mellitus. Enfermedad con nombre y apellido. LA ODIO. Odio la palabra. Odio la enfermedad. MI HIJA NOOOOOOOOOO!!!!
Insisto, Florencia, que este va a ser un invierno interminablemente húmedo, pero no por el relente externo, sino por el que brota de mis entrañas dañadas, profundamente lastimadas, que se derraman en mis dolorosas y sentidas lágrimas.
Soy un ente, Flor. Ha cambiado tu vida para siempre... ¿y mis proyectos para vos? ¿Y tu futuro? ¿Y tus propios proyectos que aún no puedes elaborar? "¡QUE HORROR!" "¡Dios mío! Te suplico me des a mí la diabetes. Libera a mi hijita de esto. Por favor, te lo suplico, te lo suplico, te lo suplico. ¡Escuchame!" ... "Dios mío ¿Estás ahí? ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, mil veces más... ¿por qué?... Lo poco que puedo dormitar hace que me despierte con el pecho nublado, comprimido o roto. Todo junto... Me asalta una esperanza mal alimentada, con expectativas generadas por abuelos desconsolados y tíos insatisfechos con el diagnóstico: La curación! Está por salir. Y va a salir. Se va a curar! MI HIJA SE VA A CURAR!!!... Entre las lágrimas una mueca obtusa que parece sonrisa se dibuja en mi cara envejecida por el término de días... ¡Qué largo va a ser este invierno! Es para siempre, Flor.
(Carta de una madre a su hija, cuando diagnosticaron diabetes mellitus tipo I)
Es injusto? Están todos con la tanga cruzada o qué? Eso es injusto? Yo me desangro día a día, en silencio, sola, porque sé que poco les va a importar. Y eso es una injusticia? MEESTAN JODIENDO O QUÉ? Yo tampoco me creo la más sufrida, pero vamos! Hoy las necesitaba más que al aire, y una vez más, me fallaron.
July 28, 2010
Me afecta por completo que mañana sea 29 de Julio. SI, ME AFECTA Y NO LO PIENSO NEGAR. Encima como la más estúpida que soy, programe mi día exactamente igual que hace un año.. No lo hice a propósito, recién ahora me estoy dando cuenta que el año pasado pasé la mañana en la casa de mi abuela, y no fui a la casa de mi tía por su cumpleaños. Todavía no sé si voy a ir o no a la casa de mi tía, pero a lo de mi abuela si, y tanta coincidencia me da miedo.
Lamentablemente, el día de mañana si me va a hacer mal, voy a tratar de no pensar pero es imposible. Es imposible no pensar en que hace casi un año cambió todo.
Lamentablemente, el día de mañana si me va a hacer mal, voy a tratar de no pensar pero es imposible. Es imposible no pensar en que hace casi un año cambió todo.
Internet, Google o lo que carajos sea, metete tus muffins de naranja, chocolate, dulce de leche, rellenos, de 'fresa', caseros, con forma de florcita y etc, bien por el agujero trasero.
'Recetas muffins light
Ingredientes: 4 huevos, 2 dl (1 vaso) aceite de oliva + 1 cucharada, 250 gr azúcar'
¿Me decís dónde ves lo light?
Andate a cagar, me hice una re choco torta que no es choco torta, es con linconl de vainilla, con crema light o lo que sea, y con dulce de leche light. Y SABES QUÉ? También me compré chocolate light para derretir y se lo puse arriba. Y sabes qué más? Me quedo riquisima.
'Recetas muffins light
Ingredientes: 4 huevos, 2 dl (1 vaso) aceite de oliva + 1 cucharada, 250 gr azúcar'
¿Me decís dónde ves lo light?
Andate a cagar, me hice una re choco torta que no es choco torta, es con linconl de vainilla, con crema light o lo que sea, y con dulce de leche light. Y SABES QUÉ? También me compré chocolate light para derretir y se lo puse arriba. Y sabes qué más? Me quedo riquisima.
July 27, 2010
Cuando un hombre camina en dirección a su destino, se ve forzado muchas veces a cambiar su rumbo. Otras veces las circunstancias externas son más fuertes, y se ve obligado a acobardarse y ceder. Todo eso forma parte del aprendizaje. Pero nadie puede perder de vista lo que quiere. Aunque en algunos momentos piense que el mundo y los demás son más fuertes. El secreto es éste:
no desistir
(mañana, no desistas)
no desistir
(mañana, no desistas)
July 25, 2010
no sentir
Lo único que puedo hacer es dejar de sentir. Prefiero no hablarte, no mirarte, que dejes de existir en mi vida. Incluso prefiero odiarte, para poder dejar de sentir. No quiero sentir, no quiero sentirte. Quiero que haya un botón de pausa para esta situación. O mejor, de stop. Detener esto, detener mi sentir, que nunca más vuelva. Y que nunca jamás vuelvas.
Podes decir lo que necesitas, decir diciéndolo, o diciendo exactamente lo contrario. También podes decir algo con un gesto, con un guiño, el cuerpo te ayuda a decirlo.
A veces con el silencio decís todo. A veces una canción te ayuda a decir lo que necesitas decir. Otras veces hay que pegar un grito.
Pero cuando no decís lo que necesitas decir ni con palabras, ni gestos, ni con silencios, ni gritos, eso que necesitas decir se revela y habla como puede. Lo que necesitamos decir lo vamos a decir, como sea. Dicen que cuando uno no puede decir lo que necesita decir, el cuerpo habla. Algunos tienen dolores de panza, de garganta o de cabeza, otros tienen alergia. Otros hablan con el lenguaje del cuerpo.
¿Pero ese idioma, el idioma del cuerpo, es tan fácil de entender? ¿Es un idioma universal?
A veces las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra ¿A quién hay que creerle? ¿Pero cómo se interpreta ese lenguaje?
A veces con el silencio decís todo. A veces una canción te ayuda a decir lo que necesitas decir. Otras veces hay que pegar un grito.
Pero cuando no decís lo que necesitas decir ni con palabras, ni gestos, ni con silencios, ni gritos, eso que necesitas decir se revela y habla como puede. Lo que necesitamos decir lo vamos a decir, como sea. Dicen que cuando uno no puede decir lo que necesita decir, el cuerpo habla. Algunos tienen dolores de panza, de garganta o de cabeza, otros tienen alergia. Otros hablan con el lenguaje del cuerpo.
¿Pero ese idioma, el idioma del cuerpo, es tan fácil de entender? ¿Es un idioma universal?
A veces las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra ¿A quién hay que creerle? ¿Pero cómo se interpreta ese lenguaje?
July 24, 2010
Invierno
Odio el frío
Odio la lluvia
Odio la niebla
Odio abrigarme
Odio la idea de tener 3 camperas
Odio vivir con frío
Odio no sentir los pies del frío
Odio sentir lo mismo con las manos
Odio que el día este nublado
Odio que el frió te de ganas de no hacer nada
Odio que lo único que puedas hacer en invierno es dormir
Odio las gripes
Odio enfermarme
Odio que este todo tan sin vida
Odio que todo este sin color
Odio el invierno en si ...
Primavera te espero.
Odio la lluvia
Odio la niebla
Odio abrigarme
Odio la idea de tener 3 camperas
Odio vivir con frío
Odio no sentir los pies del frío
Odio sentir lo mismo con las manos
Odio que el día este nublado
Odio que el frió te de ganas de no hacer nada
Odio que lo único que puedas hacer en invierno es dormir
Odio las gripes
Odio enfermarme
Odio que este todo tan sin vida
Odio que todo este sin color
Odio el invierno en si ...
Primavera te espero.
July 23, 2010
Coelho
Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.
Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.
Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.
El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.
Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.
Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.
El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.
En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados
En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.
Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.
Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.
El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.
En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados
En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.
Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.
Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.
El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.
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